Día 3: los clásicos londinenses

Volvíamos a amanecer en Londres, temprano, como es nuestra costumbre cuando estamos de viaje por libre para así aprovechar al máximo cada jornada. Tras dirigirnos al supermercado Sainsbury’s que teníamos cerca del hotel para comprar el desayuno, empezamos oficialmente el paseo que nos llevaría a uno de los rincones más populares de la ciudad: el célebre Palacio de Buckingham.

Londres por libre, panel indicativo cerca de Buckingham Palace

Al estar el hotel The Park bastante cerca de Victora Station, desde Victoria hasta el Palacio es un paseo a paso ligero de unos 15 minutos. Orientarse, gracias a los paneles que se pueden encontrar por la calle, no es nada complicado.

A continuación puedes ver en el mapa todos los puntos de interés que recorrimos ese día. Cabe destacar que sólo usamos el transporte público para regresar al hotel (el metro), así que la ruta de ese día es ideal para recorrer el centro de Londres a pie porque está todo a pocos kilómetros a la redonda.

En el centro de Londres se concentran muchos lugares de interés, por lo que los puedes visitar perfectamente a pie, sin hacer uso del transporte público.

Londres por libre, Buckingham Palace

Nuestro recorrido comenzó oficialmente en Buckingham Palace, uno de los iconos del país y residencia oficial de la Familia Real británica en Londres.

Salvo que visites Londres durante las pocas semanas al año en la que se permite visitar el interior del Palacio, lo que verás (si la multitud congregada te lo permite) es la fachada del edificio a través de las rejas, y alguna que otra escena curiosa, como el limpiador de hojas que vimos nosotros, y, cómo no, los guardas siempre estáticos. Ellos sí que son un icono.

Ten en cuenta estos datos de interés:

  • El famoso cambio de guardia tiene lugar solamente durante los meses de mayo a julio a diario, siempre a las 11:30 de la mañana. Si tienes intención de presenciarlo, te aconsejamos que como mínimo estés ahí una hora antes, porque se junta mucha gente con las mismas intenciones. Nosotros no lo vimos (Nisa lo vio la primera vez que estuvo en Londres, hace ya bastantes años, y recuerda que tampoco es algo del otro mundo, pero tiene su encanto).
  • Durante el resto del año se suele celebrar cada dos días.
  • En cualquier caso, en la página web oficial puedes encontrar información y un calendario con las fechas exactas.
Londres por libre, policía a caballo en Buckingham Palace

En nuestra opinión, lo mejor es ir al Victoria Memorial (el monumento que hay justo en frente) y desde las escalinatas contemplar tranquilamente no sólo el Palacio, sino las escenas cotidianas que suceden a su alrededor: policía montada a caballo, turistas variopintos, etc.

Una vez hubimos contemplado la zona, tocaba dirigirse a los cercanos y encantadores jardines del St James’s Park, que están a pocos metros.

Londres por libre, guardias reales en St. James' Park

El St James’s Park es un parque pequeñito en comparación con otros de la ciudad, pero muy recomendable para recargar las pilas y, por su cercanía con el Palacio, ver escenas tan curiosas como esta: dos guardias reales fuera de servicio, paseando tan ricamente. ¡Nos encantó!

También se pueden ver otras escenas típicas de las zonas verdes de Londres: ardillas, cuervos, señales para pedir precaución a los viandantes por la presencia de caballos, las míticas indicaciones (algunas surrealistas) de la ciudad, como “no deje que su perro se bañe en el estanque” o “no le dé de comer a los pelícanos”…

Londres por libre, St. James' Park

Cosas por la que se nota que somos canarios: ¡la cantidad de fotos de ardillas en el parque que sacamos!

Londres por libre, St. James' Park

Es que en Gran Canaria no es que abunden precisamente…

Consejo de viajeros no habituados a las ardillas: mucho cuidado si les van a dar de comer, porque tienen los dientes afiladísimos. De hecho, a Nisa una le mordió durante el último día de viaje (fue por un mal movimiento de ella, todo sea dicho), y aunque no fue más que un corte, el sangrerío y el susto no fueron como para tomárselo a coña (no se pilló la rabia, je, je). Es mejor tirarles la comida al suelo y no ponerla en la mano. O directamente, no darles de comer.

Y otro consejo de viajero derivado de ese: lleva siempre consigo tiritas, paracetamol y agua.

Te recomendamos que dediques un rato a observar la fauna. A nosotros nos llama poderosamente la atención que en medio de una ciudad tan grande y poblada haya espacios verdes como este.

Y tanta agua dulce… ¡Prácticamente cada gran parque de Londres tiene su propio lago!

Londres por libre, St. James' Park

El cartel al que hicimos mención antes, el de “no dar de comer a los pelícanos”, lo vimos un buen rato antes de ver a los pelícanos en cuestión.

Están justo frente al House Guard Parade, lugar de referencia que está muy cerca de la residencia oficial del Primer Ministro Británico (10 Downing Street). Nosotros no pasamos por ahí, sino que nos dirigimos directamente hacia las Casas del Parlamento a través de Great George St.

Da igual cuántas veces lo hayas visto en fotografías o en vídeos… El Big Ben en directo es espectacular.

Londres por libre, cabina roja pública y Big Ben de fondo

Vale, lo reconocemos abiertamente, sin tapujos… ¡Es casi imposible no sacarse una foto con una cabina telefónica roja y el Big Ben de fondo!

Qué narices… Hazlo y pásatelo pipa, aunque sea caer en el topicazo 😉

Londres por libre, Big Ben

El Big Ben en verdad es la campana del reloj del Palacio de Westminster, sede del parlamento del Reino Unido. En este viaje no visitamos los alrededores del Palacio, pero si puedes, es también una ruta de lo más recomendada.

Atravesamos el puente de Westminster a pie, para llegar a la otra orilla del Támesis, todo ello disfrutando del cielo sin una nube y las majestuosas vistas. Y las guaguas rojas pasando, y posando a cámara… Es lo que tiene ser un friki viajero.

Si tras atravesar el puente vas a la derecha, podrás contemplar de frente el Palacio. Y si vas a la izquierda, como nosotros…

Londres por libre, London Eye

… no tardarás en ver el famoso London Eye, la noria que permite contemplar Londres desde las alturas. Nosotros no nos subimos, pero si tienes intenciones de hacerlo, te recomendamos que compres las entradas por anticipado a través de Internet, para evitar colas.

Y como no podemos opinar acerca de si vale la pena o no montar al London Eye (nunca lo hemos hecho), a cambio sí que te recomendamos que hagas lo siguiente: descansa un rato si lo necesitas en los Jubilee Gardens, desde donde podrás observar el London Eye en todo su esplendor, y luego sigue avanzando. Pronto te toparás con un puente: los Golden Jubilee Bridges. Sube y atraviésalo caminando, porque…

Londres por libre, vistas del Big Ben desde el Golden Jubilee Bridges

las vistas del Palacio de Westminster y el Big Ben desde ahí son espectaculares en un día despejado. Preciosas.

Londres por libre, Golden Jubilee Bridges

Junto al puente para peatones hay otro por donde pasan trenes. 

Londres por libre, vistas del London Eye Golden Jubilee Bridges

Y tras disfrutar un buen rato de las vistas, nos dispusimos a seguir hasta la siguiente parada. Nada más fácil: si sigues caminando en línea recta unos 15 minutos, llegarás a Trafalgar Square.

Si viajas a Londres en diciembre, verás el árbol de Navidad que tradicionalmente Noruega regala a la ciudad de Londres desde 1947, y que se coloca en Trafalgar Square, frente a la National Gallery.

Londres por libre, Trafalgar Square

Y así, llegamos tranquilamente a Trafalgar Square, otro de los tantos puntos icónicos de Londres en donde verás dos elementos inconfundibles: la columna del almirante Nelson, y la National Gallery.

La National Gallery es uno de los museos más famosos de Londres, y también es gratuito. Si te gusta la pintura, una visita es más que recomendable (en su web puedes encontrar información de utilidad). Y si no tienes demasiado interés, recuerda que dentro encontrarás baños, asientos para descansar un rato a cubierto (dato importante, pues en Londres suele llover) y puntos Wi-Fi.

A lo que íbamos: como estábamos en pleno diciembre, pudimos ver el enorme abeto regalo de Noruega, con el que dicho país agradece anualmente desde 1947 la ayuda prestada por la ciudad de Londres en la Segunda Guerra Mundial.

El acto de encendido de las luces es muy bonito y asistir es gratis. Nosotros tuvimos la suerte de presenciarlo, ya lo contaremos en la entrada del diario correspondiente, pero suele ser un día de la primera semana de diciembre a las 18:00 horas.

Londres por libre, árbol de Navidad en Trafalgar Square

Asimismo, la zona tiene bastante animación. En ella puedes ver a artistas callejeros, pero también a grupos de personas de todas las nacionalidades. Sin duda, un buen sitio para disfrutar y observar, sin más, lo que ocurre a tu alrededor.

Una vez hayas acabado con la National Gallery (si vas a visitarla; nosotros la visitamos otro día), te recomendamos que sigas nuestra ruta: continúa el paseo, pues a muy poca distancia (de hecho, a un cómodo paseo de unos 10 minutos) se encuentra otro de los puntos clave de Londres: Piccadilly Circus.

Esta icónica plaza es muy popular por sus letreros luminosos con pantallas de vídeo. En ella desembocan varias calles comerciales, la zona de los teatros y musicales y hasta China Town. También es muy famosa la estatua de Eros, pero curiosamente ese mes de diciembre en la que visitamos la ciudad estaba cubierta por paquetes que simulaban ser regalos y no pudimos sentarnos en sus escalones…

Londres por libre, Picadilly Circus

Se iba acercando el mediodía, por lo que decidimos ir hacia el barrio chino (China Town) para buscar dónde comer.

Londres por libre, Chinatown

Consejo/opinión de friki viajero: la China Town de Londres es bastante pequeña y un tanto decepcionante. Sí, hay restaurantes a montones (en todos sirven “el mejor pato pekinés de Londres”), pero a nosotros no nos convencieron. Total, que tras dar unas cuantas vueltas, Pedro propuso ir a un sitio que vio de pasada, y que resultó ser un gran descubrimiento: el restaurante japonés Shoryu Ramen.

Qué decir… El mejor ramen que nos hemos comido fuera de Japón. Tienen varios locales por Londres (puedes consultarlo en su web oficial), pero nosotros fuimos al del Soho, es decir, en el 3 Denman Street. Tiene una muy buena relación calidad-precio, más que recomendable. Si quieres leer un poco más acerca del Shoryu Ramen, puedes leer este artículo que escribimos.

Londres por libre, tienda M&M's World

Una vez con la panza llena, seguimos con la ruta. El objetivo era llegar hasta el Museo Británico, y para ello avanzamos en dirección a Leicester Square… en donde se encuentra la única tienda de M&M World de Europa.

La M&M’s World es una tienda mastodóntica de 4 plantas donde, aparte de poder comprar los famosos chocolates M&M’s por colores, por mezclas exclusivas, etc., puedes encontrar todo el merchan que te puedas imaginar… Hay de todo: cosas muy caras, cosas absurdas, y cosas molonas. Nosotros nos pillamos dos tazas a buen precio que seguimos usando en casa.

Para pasar un rato muy divertido y hacer un poco el pavo, que nunca viene mal.

Seguimos caminando hasta subir por Charing Cross Road. Desde Leicester Square al Museo Británico es un paseo de unos 40 minutos, pero sólo por ver la cantidad de establecimientos curiosos que hay por las calles de Londres, vale la pena.

Londres por libre, uno de los tantos musicales de Londres

También vimos a las puertas de un teatro un reclamo en directo de un musical: los actores, cada 15 minutos, salían a representar uno de los números. Muy divertido, y un recordatorio ideal: Londres es la ciudad idónea para ver uno de estos espectáculos, pues los hay a decenas, y para todos los gustos y bolsillos. De hecho, nosotros asistimos a uno dos días después, pero ya lo contaremos en la correspondiente entrada del diario de viaje.

Londres por libre, Museo británico

Por último, llegamos al Museo Británico, posiblemente el museo más popular de la ciudad. Como siempre decimos, el que los museos en Londres sean gratuitos tiene sus pros y sus contras. En este caso, los pros son que la colección de obras del museo es impresionante; los contras, que suele estar hasta arriba de gente a cualquier hora.

Apenas hay fotos porque no nos gusta sacar fotos con flash en este tipo de lugares, pero para que te hagas una idea, entre las muchas obras que puedes ver, están la Piedra Rosetta o el busto de Ramses II el Grande.

Nuestra recomendación es que le eches un vistazo a la web oficial del Museo Británico y que sepas de antemano qué te interesa visitar, para que amortices el tiempo al máximo.

Para cuando salimos de allí ya había caído la noche (en diciembre anoche muy pronto en Londres, sobre las 4 y media de la tarde), pero aún nos quedaba jornada para rato. Tras tomarnos un café por un Starbacks cercano, retomamos el paseo y regresamos a la zona del Soho, esta vez para desembocar en la popular calle comercial Oxford Street.

Es una calle enorme, repleta de comercios de todo tipo. A nosotros, además de la preciosa decoración navideña, nos interesaba ir hasta Regent Street, pues ahí se encuentra la que es, posiblemente, la juguetería más famosa de la ciudad: Hamleys.

Londres por libre, juguetería Hamleys en Regent Street, reina hecha de Lego

Es una juguetería de varias plantas, donde puedes ver de todo, pero a nosotros en particular nos encantó la sección de LEGO que había en la planta superior, con figuras tan espectaculares como esta de su Majestad, perrito korgi inclusive.

También tienen una frikada muy chula: una sección para hacerte tu propio oso de peluche. Eliges el relleno (es decir, si lo quieres con olor o sin el), y sobre la forma base, eliges la ropa, los colores, etc. No era barato, pero tampoco prohibitivo. Ideal para un regalo totalmente personalizable.

Londres por libre, decoración navideña en Regent Street

Y así, tras fliparlo bastante en Hamleys, decidimos, esta vez sí, tomar el metro para regresar. Tampoco estábamos tan lejos de Victoria, pero los pies nos dolían lo suyo, así que usamos las tarjetas Oyster por primera vez.

Tras llegar a Victoria Station, andamos hasta el hotel, en donde nos tocaba descansar un rato, salir a cenar y caer como los elefantes. Londres seguía esperando, y al día siguiente tenía mucho que ofrecernos… ¡y que te contaremos en la siguiente entrada del diario de viaje!