Día 1: llegada desde Gran Canaria

Nuestro viaje por libre a Londres empezó, como no podía ser de otra forma, en el aeropuerto internacional de Gran Canaria, el lunes 1 de diciembre de 2014. Para ello, nos decantamos por un vuelo directo de EasyJet que unía nuestra isla con el aeropuerto internacional de London Gatwick en apenas cuatro horas y diez minutos. La experiencia nos pareció tan eficiente y el vuelo tan corto que definitivamente no vale la pena hacer escala para volar hasta Londres desde las Islas Canarias (son varias las compañías que cubren la ruta desde Gran Canaria, y otras tantas desde Tenerife).

Así que primera recomendación, friki viajero: cuando vayas a planificar tu viaje por libre a Londres, comprueba si desde tu aeropuerto de origen hay vuelos directos. Al ser Londres una de las ciudades mejor conectadas del mundo, si puedes evitarte la escala, mejor.

Londres por libre, día 1, de Gran Canaria a Londres directo con EasyJet

Para volar con EasyJet, al igual que con otras tantas compañías de bajo coste, tienes que llevar impresa desde casa la tarjeta de embarque, y si llevas equipaje de cabina (como era nuestro caso), simplemente pasas el control de seguridad del aeropuerto sin pasar por ningún stand de facturación. Una vez en la puerta de embarque, si eres de los primeros en embarcar, tu maleta va contigo en la cabina; si no, los operarios la llevan a bodega (en caso de que se haya rebasado el cupo). En nuestro caso, llevamos las maletas en cabina con nosotros tanto a la ida como a la vuelta.

A todas estas: los billetes de avión los compramos directamente en la web de easyJet, y al precio por el que normalmente nos sale a los canarios volar a cualquier punto de España que no sea Madrid o Barcelona.

El vuelo se produjo sin problema. Sorprendidos por la rapidez con la que habíamos llegado a Londres, aterrizamos en tierras inglesas ya caída la noche (en diciembre suele anochecer sobre las 5 de la tarde).

El aeropuerto de Gatwick es grande, pero te puedes mover por él sin problema. Nuestro siguiente objetivo era desplazarnos hasta el corazón mismo de la ciudad, en concreto hasta Victoria Station, una de las principales estaciones de trenes, guaguas y metro de la urbe, puesto que habíamos reservado alojamiento por los alrededores.

Para hacer este trayecto hay varias formas, desde guaguas hasta líneas públicas de trenes. Nosotros nos decantamos por la que, según se dice, “solo usan los turistas” (je, je), el Gatwick Express. Puedes leer más información sobre las otras formas de desplazarte entre Gatwick y Victoria Station en esta web.

Volviendo al Gatwick Express, habíamos comprado por adelantado los billetes a través de su web, puesto que así nos daban un descuento. El proceso de compra fue sencillo, y una vez en Gatwick, junto a la puerta para acceder al tren, para sacar los billetes tuvimos que meter en una terminal habilitada a los efectos la tarjeta de crédito con la que fueron comprados los billetes por Internet y el número de localizador de la reserva (que nos había llegado al correo electrónico).

Es un proceso rápido y sencillo, lo puedes ver en nuestro videodiario de viaje haciendo clic aquí.

Duración del trayecto entre el aeropuerto de Gatwick y Victoria Station (en el Gatwick Express): 30 minutos

Distancia desde Victoria Station hasta The Park Hotel (a pie): 10 minutos aproximadamente

El trayecto en el Gatwick Express apenas dura 30 minutos. Una vez terminado, tomamos nuestras maletas y nos adentramos en la siempre bulliciosa Victoria Station. Ya empezábamos a sentir que estábamos en Londres, con su gente variopinta, su peculiar acento, sus colores, olores y un frío húmedo que pela…

Londres por libre, Victoria Station

Tras cambiar los euros en efectivo que llevamos para el viaje a libras esterlinas (los cambiamos en una oficina de cambio cercana a la estación), nos dispusimos a buscar nuestro hotel.

En esta ocasión lo reservamos por Booking, puesto que pillamos una oferta muy buena: 5 noches en una doble con baño privado por 357 euros. Se trataba del The Park Hotel, situado a unos diez minutos a pie de Victoria Station. Llegar es fácil, simplemente hay que buscar la salida que da hacia Belgrave Road (orientada al sureste) y caminar por dicha calle hasta encontrar el número 64.

Sobre el hotel en sí… en esta entrada puedes leer detenidamente nuestra opinión sobre el alojamiento en Londres. Nuestro consejo es que busques algo funcional para dormir, ducharte y dejar el equipaje. Londres es una ciudad cara y los hoteles adsequibles no se caracterizan precisamente por el megalujo… Cuando hicimos la reserva en The Park íbamos con algo de miedo por la cantidad de comentarios negativos que leímos en Booking y otras webs de reservas, pero movidos por nuestra experiencia previa en la ciudad, decidimos reservar de todas formas. En efecto, The Park no es un hotelazo, pero nos pareció que la habitación que nos tocó era cómoda, limpia y económica. Eso sí, nos tocó en el primer piso. Si nos llega a tocar en el último (no hay ascensor, sino escaleras estrechas enmoquetadas, 100% british) igual otro gallo cantaría.

Londres por libre, inmediaciones del The Park Hotel, cerca de Victoria Station

Lo mejor del hotel es, sin duda, la zona. No sólo está cerca de Victoria (de hecho, como se puede ver en la foto sobre estas líneas, desde las calles de los alrededores podíamos ver el Big Ben y el London Eye), sino que a unos pocos minutos tienes cafeterías, restaurantes y, sobre todo, supermercados. Había un Tesco y un Sainsbury’s, que fue la cadena que más nos gustó y en donde compramos prácticamente todos los días.

Londres por libre, cena en una freiduría cerca de Victoria Station

Esa noche nos decantamos por cenar en una freiduría que estaba por la zona. Pedro se pidió fish & chips (pescado rebozado frito con papas fritas, un clásico británico), y Nisa una chicken & mushroom pie (un pastel de hojaldre relleno en este caso de pollo y champiñones; los pie son muy british también).

Primer choque cultura con Londres: a pesar de estar más que habituados a escuchar hablar en inglés, leer en inglés y hablar en inglés… ¡hay que ver cómo cuesta pillarles el acento a los londinenses! El primer día nos sentíamos idiotas, literalmente xD

Ya con el estómago lleno, al hotel a ducharnos y a descansar. Al día siguiente tocaba ponerse en planta tempranito para sacarle todo el jugo posible a la jornada.

Día 2

Amanecimos en Londres: un martes de cielo encapotado y temperaturas fresquitas, pero agradables. Nuestro segundo día en la ciudad se caracterizó por una cosa: el pateo. Y es que esa jornada no hicimos uso del transporte público, sino que hicimos a pie toda la ruta que puedes ver señalada en el mapa.

Lo empezamos dirigiéndonos al Sainsbury’s que teníamos cerca del hotel para comprar ahí el desayuno. En esta cadena de supermercados tienen una oferta muy interesante, los Meal Deals. Aquí te hablamos con detalle sobre esto, pero a resumidas cuentas, es posiblemente la opción más económica para desayunar bien en Londres.

Asimismo, nos compramos unos cuantos preparados de chocolate instantáneo y nos dirigimos a Victoria Station, desde donde empezó la ruta.

Desde Victoria Station, si caminas en línea recta por Grosvenor Place llegas en unos diez-quince minutos hasta Hyde Park Corner, una de las puertas de acceso a Hyde Park más populares.

Y de camino, por supuesto, empezamos a toparnos con las características señales del pavimento de londres, como el Look right dirigido a los turistas. Puesto que en Inglaterra se conduce en un sentido distinto a España, no es tan fácil acostumbrarse a que los coches no vienen por la calle por donde uno está habituado, y cada año más de un visitante es atropellado por imprudente… Así que ya sabes, friki viajero: haz siempre caso de los avisos 😉

Antes de disponernos a pasear por el que es uno de los parques más emblemáticos de Londres, descendimos a la estación de metro de Hyde Park Corner para sacarnos las Oyster Card, posiblemente la mejor forma de usar el transporte público en la ciudad para estancias de menos de 7 días. Aquí te explicamos lo que es la Oyster, cómo se consigue y cómo se usa.

Londres por libre, panel con direcciones en la estación de metro de Hyde Park Corner

Una vez tuvimos cada uno nuestra Oyster, tocaba adentrarse en Hyde Park. ¡Y es que una de las maravillas de esta ciudad, son sus pulmones verdes!

Londres por libre, panel con mapa de Hyde Park

Hyde Park es un parque enorme, célebre por albergar numerosos eventos y espectáculos, por el Speaker’s Corner, la estatua de Peter Pan, etc., etc. A nosotros nos encanta porque te permite pasear y pasear, y olvidarte en unos pocos minutos de que estás en el centro de una de las mayores ciudades del planeta. Allí el mundo se detiene, entre árboles, explanadas de hierba, cuervos, ardillas y lagos. 

Es recomendable que sepas de antemano qué es lo que te interesa ver en Hyde Park (por ejemplo, si te diriges hacia la zona oeste, llegarás a los Kensington Gardens), aunque la opción de caminar sin más también es agradable… Nosotros hicimos un híbrido: sabíamos que teníamos que llegar hasta la salida que da al Albert Memorial, pero entre tanto no teníamos nada previsto. Y nos llevamos más de una sorpresa.

Londres por libre, señal look both ways en Hyde Park

Desde escenas cotidianas, como caballos siendo paseados por sus jockeys (muchos de ellos cuidadores de la Casa Real), hasta fauna local o trabajadores de mantenimiento…

En Hyde Park se celebran conciertos, ferias y demás eventos a lo largo del año. Investiga antes de tu viaje si tu estancia en Londres coincide con alguno.

Cartel del Winter Wonderland en Hyde Park, Londres

… hasta eventos especiales. Por ejemplo, nosotros nos topamos con el Winter Wonderland, la feria de Navidad que cada año tiene lugar en Hyde Park desde finales de noviembre hasta principios de enero. Puedes leer más información sobre Winter Wonderland en su web oficial, pero a grandes rasgos…

Es una feria al aire libre donde encontrarás puestillos de artesanías y regalos en general, así como puestos de decoración navideña; puestecillos de comida y bebida (hay de todo y a muy buenos precios) y atracciones. Las atracciones se pagan con tokens (es decir, compras fichas, y con las fichas pagas las atracciones).

Abre desde primera hora de la mañana hasta la noche. Esa primera mañana en Londres recorrimos el Winter Wonderland. Estaba todo muy tranquilo al ser un día laboral. Ideal para cotillear los puestos con calma y sin aglomeraciones. De hecho, decidimos dejar para el último día las compras, pero vimos algunas cosillas para nuestro árbol de Navidad que nos encantaron.

Puede que parezca una tontería, pero nosotros, que somos canarios y vivimos la Navidad en un clima que no llega a ser ni por asomo frío (para nosotros, 15 grados con la humedad que hace en nuestras islas ya es un frío considerable), estar en el Winter Wonderland fue muy especial. Casi se podría decir que es lo más navideño que hemos visto nunca (sin desmerecer el espectacular alumbrado público de las calles de Londres en esa misma época).

Winter Wonderland en Hyde Park, Londres

En resumen: si te pilla tu viaje por libre a Londres en esas fechas, ¡no dejes de visitarla!

Tras terminar la visita al Winter Wonderland y decidir sobre la marcha que volveríamos la última noche de nuestro viaje, seguimos caminando por Hyde Park hasta llegar a su icónico lago Serpentine. Es un punto muy popular para el avistamiento de aves.

Londres por libre, lago Serpentine en Hyde Park

Son muchas las personas que acuden ahí a alimentar a los patos, ocas, cisnes, palomas y demás fauna que habita en el lago, y la estampa es realmente curiosa y relajante.

Si continúas avanzando hasta pasar el Serpentine, llegas a una de las salidas de Hyde Park, en concreto a la que nos interesaba. Así que eso hicimos, no sin detenernos a sacar unas cuantas fotos más.

Londres por libre, paseo por City of Westminster

Dicha salida da a Kensington Road, y a mano izquierda no tardarás en encontrarte primero el Albert Memorial

Londres por libre, Albert Memorial

… y en frente el famoso Royal Albert Hall. Este punto es el inicio a una de las grandes zonas de museos de Londres. Como nuestro objetivo era pasar unas cuantas horas visitando el de Historia Natural (Natural History Museum), cruzamos y nos encaminamos hacia allí bajando por Exhibition Road, pero de pronto…

Comer en Londres por 5 libras en el Farmer's Market de Queens Law, junto al Imperial College

¡La nariz no engaña! Ya era mediodía (en Londres, al igual que en el resto de Inglaterra, se almuerza muy pronto, entre las 12 y la 1), y un rico y apetecible olor nos llegó. Nos decidimos a seguirlo, y no tardamos en hacer otro descubrimiento imprevisto: los martes tienes lugar el South Kensington Farmers’ Market, un mercadillo de comida a precios populares que tiene lugar en la explanada de la facultad del Imperial College.

En esta entrada que escribimos acerca de dónde y cómo se puede comer barato en Londres hablamos de este mercadillo, pero a grandes rasgos, ofrece numerosos puestos de comida a precios aptos para bolsillos de estudiantes, con un precio medio de 5 libras por plato. Así que si tienes planeado visitar esta zona de la ciudad durante tu viaje por libre y coincide con que es martes (y con que es periodo lectivo en la universidad) no te lo pienses y haz un alto en el camino para almorzar ahí.

La gran mayoría de los museos púbicos de Londres son gratuitos. A cambio, el visitante puede dejar un donativo opcional en unas grandes urnas que hay dentro del recinto.

Londres por libre, Natural History Museum

Una vez con la barriga llena, nos dirigimos al cercano Natural History Museum. Es decir, el Museo de Historia Natural.

El Natural Historu Museum es uno de los museos más populares de Londres, y al igual que otros tantos museos públicos de la ciudad, es gratuito.

En esta entrada que redactamos puedes leer cuáles son, a nuestro juicio, las ventajas y desventajas de que sean gratis, pero en lo que concierte al Natural History Museum (y de nuevo, a nuestro criterio), los puntos débiles de este museo son los siguientes:

  • Suele estar bastante lleno, y las excursiones escolares son numerosas. Si además hace mal tiempo (cosa bastante probable), más lleno estará todavía.
  • Notamos que muchas de las exposiciones están descuidadas y desfasadas. Según vimos en los carteles, el museo se encuentra en proceso de retirar la gran cantidad de animales disecados que posee, para sustituirlos por réplicas sintéticas. Hay casos curiosos, como ver un Dodo real, pero lo cierto es que nos pareció que es una decisión acertada.
Londres por libre, exposición de cetáceos en el Natural History Museum

Obviamente, no todo es malo, y tiene también varios puntos muy positivos:

  • La colección de fósiles que tiene es espectacular. Muchos de ellos encontrados por la pionera Mary Anning.
  • La exposición de cetáceos también es espectacular.

En resumen: el Natural History Museum se merece una visita de un par de horas. Te lo pasarás bien, y si vas con niños, ellos se lo pasarán pipa. Lo más recomendable es que planifiques por adelantado qué te apetece ver, o si quieres ver alguna de las exposiciones itinerantes que suelen albergar (de pago). Más información en su web oficial.

A la salida dejamos un donativo en una de las urnas habilitadas para que los visitantes que lo deseen puedan hacerlo.

Londres por libre, donativos en el Natural History Museum

Y puesto que aún era pronto, decidimos aprovechar la cercanía con el Science Museum para hacer otra visita, pero de camino nos topamos con un precioso carrusel y una pista de hielo que, por lo que parece, todos los años se habilita en los anexos del Natural History Museum.

Londres por libre, carrusel en el exterior del Natural History Museum

Volveríamos a verla un rato después. En concreto, después de visitar el interesantísimo Museo de la Ciencia.

Londres por libre, exposición en el Museo de la Ciencia

El Science Museum de Londres está al lado del Natural History Museum (detrás, para ser más exactos) y al igual que este otro, la entrada es gratuita. Cuenta con algunas instalaciones de pago, como los cines Imax, y aunque es triste decirlo, podemos afirmar que cuando lo visitamos (un martes de principios de diciembre, a eso de las 4 y media de la tarde) estaba prácticamente vacío.

Cuenta con varias plantas.

En una vimos una exposición dedicada a la impresión en 3D (muy curioso ver los usos médicos)…

Londres por libre, exposición en el Museo de la Ciencia

… y en otra de las plantas, dedicada a la aeronáutica, tenían expuestos cortes transversales de aviones transatlánticos de pasajeros. ¡Muy curioso!

Londres por libre, bicicleta de Google Maps en el Museo de la Ciencia

Hasta las cámaras de Google Street View estaban presentes.

Londres por libre, pista de hielo en el exterior del Natural History Museum

También en resumen: un museo interesante y ameno, ideal para pasar otro par de horas, sobre todo si se busca una visita menos masificada. Cuando salimos ya había anochecido (serían las 5 y pico de la tarde; el museo cierra a las 6), y pudimos ver la pista de hielo y el carrusel iluminados.

Londres por libre, exteriores de los almacenes Harrods

La última parada del día eran los famosísimos almacenes Harrods. Puesto que desde esa zona de museos se puede llegar fácilmente a pie en un paseo de unos 20 minutos, así hicimos. Simplemente tienes que seguir recto por la calle que hay ante el Natural History Museum hasta que esta concluye en Brompton Road y seguir. Pasados eso, unos 20-25 minutos, la nada discreta fachada iluminada de Harrods quedará ante ti. Si vas en metro, recuerda que la parada más cercana es Knightsbridge.

Londres por libre, interior de los almacenes Harrods

Qué decir de Harrods… Es un icono de Londres en donde se puede conseguir de todo, normalmente a precios de escándalo, pero consideramos que la visita vale la pena, aunque sea sólo por ver la espectacular planta baja, dedicada íntegramente a la alimentación: el Harrods Food Hall. Todo está tan bien presentado, con galerías temáticas tan bonitas, que tendrás la impresión de estar en un parque de atracciones.

Aunque no sacamos fotos, sí que sacamos vídeo. Puedes verlo aquí, en nuestro videodiario de viaje a Londres.

Londres por libre, descansando en The Park Hotel

Y tras estar un rato cotilleando por Harrods, decidimos regresar a nuestro hotel caminando. Los pies nos dolían, pero la distancia hasta Victoria Station, y de ahí a nuestro hotel, no era tanta, así que invertimos los últimos cartuchos de energía en ello.

Tras descansar un poco, salimos a cenar por los alrededores. Ducha y a la cama, que al día siguiente tocaba volver a madrugar para seguir disfrutando de los rincones de Londres.