Si estás planificando tu viaje al país del sol naciente, seguro que te estás haciendo preguntas del tipo “comer en Japón cuánto cuesta” o “qué se come en Japón que no sea pescado crudo”.

La comida en Japón es muy variada, y la mayoría de platos sencillos que come la gente de a pie a diario, muy barata. Además, sirven a una velocidad asombrosa y el agua (de grifo, potable) es gratis. Por cierto, si no sabes comer con palillos, mejor que vayas acostumbrándote, porque el cuchillo y el tenedor allí son anecdóticos…

A continuación te contamos nuestra experiencia (nos pusimos las botas, para qué engañarnos).

Lo primero que hay que tener en cuenta, es que en Japón la carne es carísima, el pescado y el marisco no son baratos y la fruta es prohibitiva. La dieta de los japoneses está basada en los hidratos (arroz, fideos) y las verduras.

El plato más conocido a nivel internacional de la cocina japonesa es el sushi, pero cuando estás en Japón, te das cuenta de que el sushi es algo que se come en ocasiones muy especiales. Hay muchos bares de sushi, pero la oferta culinaria al alcance de todos los bolsillos es muy amplia.

En la galería fotográfica que tienes arriba puedes ver algunos de los platos que disfrutamos durante nuestro viaje por libre a Japón. A continuación te explicamos, a grandes rasgos, qué puedes comer por, más o menos, 1000 yenes por persona (unos 10 euros), aunque muchas veces no llega ni a esa cantidad.

Menús de plato principal más acompañamientos: suele ser arroz con carne (la carne, por lo general, se consume en tiras muy finas porque es carísima), acompañada de alguna sopa, arroz blanco, verduras encurtidas y verduras salteadas. Hay cientos de posibilidades, no suelen ser caros, están muy buenos y alimentan al ser variados. También los hay con gyozas como plato principal (las gyozas son unas empanadillas de carne y verduras al vapor).

Curry: verás el curry por todas partes. El curry japonés es una especie de salsa muy espesa de curry con verduras y acompañada de arroz blanco.

A nosotros nos encantó e incluso lo solemos preparar en casa. Hay muchas cadenas especializadas en curry, que te permiten elegir el nivel de picante. Si no te gusta muy picante, te recomendamos que lo pidas siempre maildo ( pronunciación a la japonesa del inglés mild, es decir, suave).

Okonomiyaki: conocido como pizza o tortilla japonesa, es muy típico de la región de Osaka e Hiroshima. Es una masa que lleva de base col y otras verduras, a la que se le añade al gusto carne, marisco, pescado, etc. Se acompaña de una salsa espesa a base de soja, alga troceada y katsuobushi (escamas secas hechas a partir de concentrado de atún). Está buenísimo, llena un montón y comerlo es divertido, porque el cocinero lo prepara delante de ti en una plancha. Es una pena que este plato no sea más popular fuera de Japón.

Udon y ramen: son, a grandes rasgos, sopas de fideos. El udon lleva fideos gruesos, el ramen finos. Van acompañados de verduras, carne, etc. Son muy ricos, llenan y van de fábula en días de frío. Además, son muy populares en todo el país y nada caros.

Eso es solo una pequeña parte… Hay de todo, desde parrillas de carne (yakiniku), que suelen salir un poco más caras, hasta la famosa carne de Kobe, pasando por cadenas de comida rápida a la japonesa (verás hamburguesas de gambas), etc.

Una cosa está clara: si tienes yenes encima, en Japón es imposible morirse de hambre.

Máquina de tickets a la entrada de un restaurante. Foto de la web RandomWire

Imagen propiedad de Randomwire.

Uno de los mayores problemas a la hora de comer en Japón, es el idioma. Si no hablas japonés, has de tener en cuenta que muchos japoneses no hablan inglés. Para no morirte de hambre, puedes recurrir a dos trucos muy útiles.

El primero, son las réplicas de plástico que muchos restaurantes ponen en sus escaparates. Son imitaciones estupendamente hechas de los platos reales que sirven, así que siempre puedes señalarle al camarero lo que quieres tomando de referencia la réplica de plástico. Por ejemplo, las que ves en la foto de arriba las vimos en Osaka.

El otro truco es elegir restaurantes que tengan a la entrada una máquina expendedora de tickets. Son máquinas donde puedes ver fotos de los platos que sirven. Es tan fácil como pulsar el botón de las cosas que quieres, meter el importe indicado (normalmente, puedes comer de maravilla por 1000 yenes o menos, los restaurantes que disponen de estas máquinas generalmente tienen pocos platos disponibles, pero a muy buen precio), y entregarle el ticket que te ha dado la máquina al camarero/cocinero. Este mirará la comanda y te servirá, sin manejar dinero.

Cómo usar una máquina de tickets en un restaurante en Japón

Los konbinis, siempre a mano

En Japón, especialmente en las ciudades, verás konbinis por todas partes. Los konbinis (cuyo nombre viene de convenience store) podríamos decir que son una especie de 24 horas donde puedes encontrar de todo, pero que son muy, pero que muy socorridos en lo que a la comida se refiere.

En ellos encontrarás, a buen precio, desde onigiris (bolas de arroz) y bandejas de sushi y makis frescos, hasta platos que puedes calentar en el microondas del que dispone el establecimiento, todo tipo de bebidas, pan o bollos, ideal para el desayuno.

No exageramos: en Tokio había un konbini en cada esquina. Hay muchas cadenas, pero las que más vimos fueron Lawson, Family Mart y 7-Eleven (en los 7-Eleven hay cajeros automáticos donde se puede poner el menú en inglés, ideal para sacar dinero a cualquier hora).

Nosotros desayunamos prácticamente todos los días durante nuestro viaje por Japón a base de lo que comprábamos en los konbinis. Y por 700 yen teníamos un desayuno para dos personas a base de onigiris, zumo, leche y bollos diversos.

También son muy útiles si un día no os apetece complicaros la vida con la cena, pues hay mucha variedad. Y un truco: las bandejas de makis (sushi en general) que están a la venta por la tarde-noche y que fueron preparadas por la mañana, tienen un descuento en el precio por no estar fresquísimo (que lo está, pero no está recién preparado).

Uno de los cientos de Lawson (cadena de konbinis) que hay por las calles de Japón. Foto de Photo Pass Japan

Agua gratis, y máquinas expendedoras de bebidas por todas partes

En Japón te sirven gratis un vaso de agua (del grifo, pero es potable y sabe bien, hasta la de Tokio) en cada comida. Normalmente te lo ponen con hielo, y si quieres repetir, te lo recargan también gratuitamente. Solo tienes que indicarle al camarero mizu (agua). Mejor si dices: mizu onegaishimas (agua, por favor).

En algunos restaurantes, además del agua sirven gratuitamente té caliente con cada comida, sobre todo en épocas de frío (a nosotros nos lo sirvieron en un restaurante de ramen en Nikko, en plena montaña).

Y si tienes sed en cualquier momento, no te preocupes, porque en Japón, especialmente en las ciudades, hay máquinas expendedoras de bebidas por todas partes. Lo divertido es que verás de todo: máquinas de bebidas frías y calientes (puedes hasta comprar una lata de café o chocolate caliente), tés fríos de todas clases, refrescos rarísimos, etc. No son nada caros, los precios suelen oscilar entre los 105 y los 150 yen.

Y el postre que no falte

En Japón verás postres por todas partes. A los japoneses les encantan, si bien la repostería japonesa es mucho menos dulce que la occidental.

Encontrarás desde adaptaciones de tartas occidentales hasta sus famosas crepes (que sirven enrolladas, y normalmente los puestillos donde las venden disponen de réplicas de plástico para que puedas elegir mejor cuál quieres, como se ve e la foto de la galería superior). Y prepárate para ver versiones inauditas de chocolatinas occidentales, como los Kit-Kat de té verde o sakura.

También abundan sus dulces típicos, como el taiyaki (un pastelillo de masa en forma de pez, relleno de crema, chocolate o anko, que es una pasta de judías dulces).

Además, cada región / ciudad tiene su propio dulce. En las estaciones de tren verás tiendas donde los venden, puesto que las personas que viajan dentro del país acostumbran a llevar de recuerdo a sus seres queridos unos dulces típicos de la zona donde han estado. La variedad es infinita.