Nos despertamos en el camping de Reykjavík tras haber hecho noche ahí recién llegados del Círculo de oro. En nuestro tercer día en el país tocaba salir a la carretera y conocer la verdadera Islandia, esa que lejos de los circuitos más turísticos se ofrece auténtica, única y salvaje. La etapa para esa jornada era larga: tocaba tomar la carretera 1, la Ring Road, y en el sentido de las agujas del reloj ir hasta Akureyri, conocida como la capital del norte.

Distancia desde Reykjavík a Akureyri: 387 kilómetros.

Tiempo aproximado de conducción: 5 horas (en Islandia el máximo de velocidad es de 90 km/h, pero en muchos tramos es de 70).

Furgoneta Happy Campers en Islandia, una mañana cualquiera

Ahora que podemos ver el viaje por libre a Islandia en perspectiva, estamos en condiciones de afirmar que de todas las etapas, la de Reykjavík-Akureyri fue la más dura al ser la más larga. Como sólo disponíamos de 5 días para recorrer la Ring Road al completo, no teníamos más remedio que hacer esa etapa en una jornada, pero nuestro consejo es que si vas más días a Islandia, dividas en dos etapas este trayecto y hagas noche en algún punto a medio cambio entre ambas ciudades.

Tras desayunar y adecentar la furgoneta, nos pusimos en marcha, y comprobamos que en cuanto dejas atrás la capital, te topas con la realidad del país, la cual queda oculta en el Círculo de oro al ser una ruta muy transitada. Y es que lo que te vas a encontrar en Islandia, friki viajero, son paisajes que roban el aliento, que cambian drásticamente en muy pocos kilómetros, y en los que vas a estar la inmensa mayoría del tiempo completamente a solas. Por algo, Islandia tiene una de las densidades de población más bajas de todo el planeta.

Alguna casa de vez en cuando, caballos y ovejas, muchas ovejas.

Aprovechamos para recalcarlo: ¡ten cuidado con ellas! Las ovejas en Islandia viven tan bien que no solo las verás pastando hierba en cualquier parte (hasta en los riscos más peligrosos), sino que a veces se echan a descansar en el borde mismo de la calzada o atraviesan las carreteras. Por eso, siempre hay que estar atento, no te vayas a llevar una por delante. Lo mejor es seguir el consejo que nos dieron en Happy Campers: si ves alguna en una cuneta, toca el cláxon para asustarla y reduce la velocidad. En la semana que pasamos en el país, nos topamos con dos grupos de ovejas que cruzaron la carretera delante de nosotros, e incluso llegamos a tener detrás un camión que tuvo que pararse por completo porque una oveja se lo estaba tomando con parsimonia.

La verdad es que si nosotros fuésemos ovejas islandesas, también nos lo tomaríamos con pachorra… Aquello debe de ser el paraíso para ellas.

Ring Road en el noroeste de Islandia

Y cómo no, repetimos el gran consejo que todo viajero que vaya a este país debe seguir: párate en ruta donde te apetezca (siempre en lugares acondicionados y sin estorbar, claro). Nuestra primera parada ese día fue junto a un río muy popular entre los pescadores. 

Happy campers, furgoneta para viajar por Islandia por libre

Ideal para estirar las piernas y disfrutar de las vistas.

A pocos minutos de allí, tuvimos que detenernos otra vez para observar el paisaje costero y descendimos a pie de la marisma. Una enorme masa de piedras, algas y mejillones se extendía bajo nuestros pies, y durante un buen rato nos dedicamos a observarla completamente a solas, envueltos por un silencio sobrecogedor.

Y hablando de ovejas, llegamos a ver bastantes correteando tan panchas por la orilla del mar. Lo dicho, viven tan a gusto durante los meses en los que hay luz.

Mariscos en la costa del noroeste de Islandia

El siguiente objetivo era hacer la compra en el primer supermercado Bónus que encontrásemos, y así fue en la ciudad de Borgarnes.

Supermercado Bonus en Islandia

Hay varias cadenas de supermercados en el país, pero Bónus (el del cerdo rosa sobre fondo amarillo) es la que más abunda y tiene buenos precios. Normalmente en todos los núcleos urbanos te encuentras uno, pero recomendamos tener siempre encima provisiones, porque a veces te puedes pasar una hora seguida al volante sin toparte con vestigio alguno de civilización.

Aquí puedes consultar la ubicación de los supermercados en toda Islandia.

Por cierto, nota importante: en Islandia puedes pagar en todos lados con tarjeta, sin un mínimo. Vamos, que puedes pagar en los supermercados hasta cosas de 100 ISK y no te miran mal, todo lo contrario.

Y volviendo al Bonus, una de las cosas que más nos llamaron la atención es que la gran mayoría de productos refrigerados, en lugar de estar en unos compartimentos adaptados, están en unas salas totalmente refrigeradas en las que tienes que entrar. Suponemos que a la gente de allá, más que habituados a las temperaturas fresquitas, no les importará demasiado…

Y tras hacernos con provisiones (que no falte el chocolate), nos pusimos de nuevo en ruta. Nótese en la foto bajo estas líneas que, lamentablemente, siguieron siendo muchos los bichos que perecieron estampados contra la luna del coche

Impacto de bichos contra la luna del coche en Islandia

La parada en ruta más interesante de la jornada la hicimos no mucho después, y es que la Ring Road pasa justo al lado del cráter del volcán Grábrók, el cual está acondicionado para su visita.

Cráter del volcán Grábrók, Islandia

Siendo canarios, estamos bastante acostumbrados a los paisajes volcánicos. Sin embargo, los volcanes de Islandia tienen el encanto de la magnitud. Además, el contraste entre la tierra negra de picón, cubierta con capas de musgo verde y gris, el cielo y las extensiones de pradera que los rodea, roba el aliento.

Como se puede ver en las fotografías, el camino para realizar la visita estaba muy bien integrado en el volcán, construido con materiales nobles y con la mínima invasión posible. Algo que se repite en todo el país, poniendo en evidencia la importancia que los islandeses le dan al cuidado de los entornos naturales.

Cráter del volcán Grábrók, Islandia

La visita, a todas estas, es completamente gratuita. Una vez en lo alto del cráter, te sientes el rey del mundo, y a tus pies, más y más marshmallows

Cráter del volcán Grábrók, Islandia

Otro consejo que podemos darte si viajas por libre a Islandia, es que no te cortes cuando veas una estación de servicio y te apetezca hacer un alto, más que nada por lo que dijimos antes: durante tu viaje pasarás largos tramos sin ver indicio alguno de civilización. Por ejemplo, nosotros paramos en esta estación de servicio de la N1 que está a lo largo de la carretera de camino a Akureyri. La verdad es que nos gustó mucho. Es amplia, tienen cafetería (también puedes comer), los baños son gratuitos y estaban muy limpios, y tenían Wi-Fi gratuita. Así que si la ves, aprovecha para cargar pilas.

Estación de servicio de la cadena de gasolineras N1, en Islandia

Otra parada interesante en ruta que verás sin salirte de la Ring Road en sentido a Akureyri, es el monumento al poeta islandés Stephan G. Stephansson, conocido como “el poeta de las montañas rocosas”. Además, el paisaje de la llanura desde ahí es impresionante.

El día avanzaba, se iba notando el cansancio acumulado por las horas de carretera y empezábamos a preguntarnos cuándo veríamos el ansiado cartel con el nombre de la ciudad de destino…

Buzón en la Ring Road, Islandia

… y pasadas las seis y media de la tarde, entre más paisajes de tremenda belleza y curiosidades al borde de la carretera (como por ejemplo ver los buzones en las cunetas, suponemos que porque cada familia de granjeros tiene el suyo), por fin: Akureyri.

Hay dos campings en Akureyri: uno a las afueras de la ciudad, y otro en el centro, ambos regentados por Hamrar. Puedes ver su ubicación en el mapa.

Nuestro primer contacto con Akureyri fue un poco engañoso. A la entrada misma de la ciudad por la carretera 1, encontramos un centro comercial. Hicimos una parada con la idea de buscar un baño (nos estábamos reventando) y algún lugar para comer, pero eran las 7 de la tarde y estaban echando el cierre. De hecho, un guardia de seguridad amablemente nos dijo que nos teníamos que ir, así que decidimos preguntarle a alguien si conocía algún sitio para comer y nos recomendó un restaurante que estaba justo en frente del centro comercial.

Cenamos tranquilamente y volvimos al coche para buscar el camping. Y he aquí la primera sorpresa: creíamos que el camping estaba a las afueras de la ciudad (así es), pero hay otro justo en el centro, en donde hicimos noche.

El camping del centro de Akureyri es pequeño, y está bastante bien, aunque la tarifa no incluye las duchas (que se pagan aparte). Nosotros, como nos habíamos duchado por la mañana en Reykjavík y al día siguiente íbamos a visitar los baños geotérmicos de Myvatn, no usamos las duchas del camping.

En definitiva, cuenta con una explanada de césped amplia para furgonetas, caravanas y casetas de campaña, baños comunitarios y una zona común para comer y limpiar los cacharros. Pero sin duda, lo mejor es que está a un agradable paseo de apenas 15 minutos del mismísimo centro cultural de la ciudad. Y como tal, aprovechando que a las 9 de la noche aún había mucha luz, salimos a caminar.

Vistas de Akureyri, Islandia

Qué decir… El centro de Akureyri es pequeño, acogedor y lleno de encanto. Las casas y calles tienen ese colorido característico de las poblaciones del norte, el cual parece combatir la falta de luz de esas zonas a base de tonos alegres. Descendiendo por una cuesta desde el camping, enseguida ves la iglesia principal de la ciudad, con una arquitectura de lo más curiosa, precedida de varias hileras de luces hechas con botellas recicladas.

Seguimos descendiendo, y no tardamos en toparnos con la principal calle comercial, Hafnarstraeti. A esas horas casi todos los comercios ya estaban cerrados, pero pudimos sacarnos un par de fotos con los trolls islandeses que estaban fuera de la tienda de souvenirs The Viking. Nota curiosa: la foto nos la sacó un señor inglés que viajaba con su mujer y unos amigos. Nos pusimos a charlar un poco con ellos, y cuando les dijimos que éramos de las Canary Islands, nos preguntaron que qué demonios estábamos haciendo ahí, con el frío y demás… 🙂 Ellos habían estado en Tenerife, a todas estas.

Tienda The Viking en Akureyri, Islandia

Justo en frente de los trolls vimos un puesto de los típicos perritos calientes de Islandia: Pylsur. Lo cierto es que no llegamos a probarlos porque en la free zone de las oficinas de Happy Campers cogimos un bote de la salsa Pylsur y nos los preparábamos nosotros mismos en la furgoneta… También nos llamaron la atención las paredes de los edificios decoradas, tanto en esa misma calle como en la avenida que da al puerto.

Precisamente ahí vimos dos establecimientos que llamaron nuestra atención: el primero, la caseta donde vendían los tickets para la actividad de ver ballenas en mar abierto. Una excursión que nos hubiera gustado mucho hacer, pero duraba 3 horas y al tener tan pocos días para el viaje, no podíamos permitirnos cambios en la ruta, así que decidimos no hacerla, pero si tienes más días para completar el itinerario, puedes leer más información sobre las excursiones para ver ballenas desde Akureyri aquí.

Fish and chips en Akureyri, Islandia

Y el segundo, fue un restaurante de fish and chips que aún seguía abierto (cerraba a las 10). Aunque ya habíamos cenado, a Pedro se le antojó, y es que no todos los días se puede comer pescado blanco de unas aguas tan limpias como esas. Tal y como afirmó poco después de acabar, “el mejor fish and chips que me he comido en la vida”. Y nada caro, la verdad, de lo mejor en relación calidad-precio que nos topamos por Islandia. Esta es la web oficial, tienen otro local en la zona portuaria de Reykjavík, cerca del auditorio Harpa.

Y tras terminar, bajo la enorme luna llena que empezaba a asomar por las montañas, regresamos caminando hasta el camping. Esa noche tampoco hubo suerte con las auroras boreales, por lo que tocaba descansar, pues al día siguiente nos esperaba otra intensa jornada en ruta, esta vez con destino a una de las principales poblaciones del este del país: Egilsstadir.