No habíamos hecho aún ni la digestión de la comida en Höfn cuando, de nuevo en la carretera 1 de camino al Parque Nacional de Skaftafell, nos llevamos lo que se dice una sorpresa mayúscula… Hemos de reconocer que cuando configuramos el itinerario de nuestro viaje nos informamos de algunas de las cosas que podríamos ver a lo largo del recorrido, pero el resto lo dejamos para el factor impresvisto. ¡Y tanto que lo fue!

Estábamos a punto de pasar por un puente sobre un riachuelo cuando Nisa se quedó mosqueada mirando al mar (a la izquierda) y preguntó: “Pedro, ¿eso de ahí no es hielo?”. Él giró la cabeza y sí, confirmó que había trozos de hielo flotando en el mar. Como si los dos nos hubiéramos puesto de acuerdo, giramos la cabeza a la derecha y… bingo. La laguna glaciar Jökulsárlón. En este enlace del Google Maps puedes ver exactamente el punto donde nos ocurrió lo narrado.

Tan alucinados nos dejó a primera vista que no nos lo pensamos dos veces a la hora de desviarnos para visitarla.

Islandia por libre, laguna glaciar Jökulsárlón

Esta laguna glaciar es la más grande de Islandia y forma parte del glaciar Vatnajökull. Encontrarla es muy fácil, puesto que tal y como dijimos, está al borde de la carretera 1, entre Höfn y Skaftafell.

Distancia entre Höfn y Jökulsárlón: 80 kilómetros (una hora de conducción, por los límites de velocidad).

No exageramos, Friki Viajero, al afirmar que Jökulsárlón fue uno de los paisajes más impresionantes que vimos en Islandia. Es difícil describir lo que ven tus ojos: los colores, el frío, las formas imposibles… ¡Las focas nadando libremente en la laguna!

Islandia por libre, laguna glaciar Jökulsárlón

A esas alturas, ya habíamos decidido no ir a la Blue Lagoon (pues habíamos ido ya a los baños geotermales de Mývatn, que vienen a ser lo mismo pero a menor escala), y Pedro tuvo la iniciativa de darle a Nisa otra sorpresa: dos tickets para hacer un recorrido por la laguna en vehículo anfibio.

Islandia por libre, laguna glaciar Jökulsárlón

Hay una empresa especializada en hacer este tipo de circuitos (aquí está la web oficial). El paseo dura unos 40 minutos, te dan un chaleco salvavidas (que además abriga lo suyo) y el personal da las explicaciones en inglés.

Una vez estás a bordo del vehículo (aquí lo puedes ver en vídeo), no puedes dejar de mirar a todas partes. Cantidad de hielo, cantidad de agua…

Recuerda que si haces clic en las imágenes de las galerías, las podrás disfrutar a mayor tamaño. Solo podemos decir que esperamos que transmitan algo de lo que sentimos mientras observábamos esos parajes helados, tan bellos que no parecían reales.

Islandia por libre, laguna glaciar Jökulsárlón

Como parte del recorrido, el guía pesca un trozo de hielo del agua, y tras demostrar que es un auténtico vikingo sosteniéndolo entre las manos desnudas durante un buen rato sin inmutarse, mientras habla, se lo pasa a los que quieran sostenerlo un rato.

Islandia por libre, laguna glaciar Jökulsárlón

Antes de volver a echarlo a la laguna, rompe algunos trozos y puedes probar uno. Hielito rico, rico, mi niño…

Una de las cosas que más nos llamaron la atención, fue el color azul de los icebergs. Un fenómeno estéticamente precioso, pero que tiene un motivo científico. En la web Planet Seed, de donde hemos sacado el siguiente texto, lo explican muy bien:

Los icebergs de los glaciares más antiguos contienen poco aire o superficies reflectantes. Por eso, cuando la luz incide en el iceberg, no rebota. En lugar de ello, la luz es absorbida. Al igual que en el agua, las longitudes de onda de la luz más largas del espectro visible (rojas o verdes) son absorbidas, de modo que la luz que sale del hielo es color azul o azul verdoso. Esto es lo que vuelve “azul” un iceberg. Consiste simplemente en que captura la luz emitida por el sol y deja escapar nada más que las longitudes de onda de la luz de mayor energía.

Islandia por libre, laguna glaciar Jökulsárlón

Durante el viaje en el anfibio, el guía también nos explicó que el iceberg siempre deja por encima de la superficie únicamente una décima parte de su superficie, y que si se rompe, se vuelve a recolocar, por lo que esta ley siempre se cumple.

Asimismo, vimos que algunos no eran del todo azules, sino que tenían franjas negras… Lo negro son cenizas volcánicas que han quedado atrapadas en el bloque de hielo.

Islandia por libre, laguna glaciar Jökulsárlón

Una vez terminó el paseo en el vehículo anfibio, disfrutamos un rato más por la orilla de la laguna.

Islandia por libre, laguna glaciar Jökulsárlón

Hay que concretar que el tour en el anfibio, si bien es muy recomendable, es totalmente accesorio, y que disfrutar del paseo por la orilla de la laguna del glaciar es gratuito, como todos los parajes naturales de Islandia.

Islandia por libre, laguna glaciar Jökulsárlón

No hay que pagar entrada para disfrutar de la laguna del glaciar Jökulsárlón y recorrer su orilla por los caminos habilitados.

Islandia por libre, laguna glaciar Jökulsárlón

La anécdota que de ahí nos llevamos es que nos llamó la atención un chico asiático que estaba sacando fotos con una cámara de gran formato analógica. Curiosamente, nos lo encontramos horas más tarde en el parque nacional de Skaftafell, y dos días después en Reykjavík. Lo inmortalizamos nosotros también, pero con foto digital 😉

Islandia por libre, laguna glaciar Jökulsárlón

Estábamos disfrutando de lo lindo, pero la tarde avanzaba y no quedaban tantas horas de luz, por lo que decidimos regresar al coche.

Islandia por libre, laguna glaciar Jökulsárlón

Y sin embargo, aún nos quedaba hielo por ver en lo que restaba de jornada…