El pasado martes 10 de noviembre se cumplieron 92 años desde el nacimiento de Hachiko, un perro que llegó a convertirse en símbolo del barrio de Shibuya, y también de Tokio en general. Como amantes de los perros, la historia de Hachiko nos pone el vello de punta y hasta un nudo en la garganta, por lo que si no la conoces, te animamos a leerla aquí.

Tanto si la conoces como si no, si vas a viajar por libre a Japón y entre tus planes está visitar el archiconocido barrio de Shibuya cuando estés por Tokio, uno de los puntos imprescindibles en tu recorrido es, precisamente, la estatua que homenajea a este perro de raza akita.

Estatua de Hachiko en Shibuya, Tokio

Si llegas a Shibuya en tren (por ejemplo, usando el Japan Rail Pass para tomar la Yamanote Line hasta la estación de Shibuya), encontrar la estatua de Hachiko es muy sencillo. Hay varias salidas en la estación (hasta una que se llama Salida de Hachiko), pero sea cual sea la que tomes, no tiene pérdida: la estatua está muy cerca del mundialmente famoso paso de peatones de Shibuya, en una placita por cuyos alrededores hay numerosos guiños a Hachiko en forma de carteles, relieves en las paredes, etc.

Tomando de referencia el mapa que puedes leer bajo estas líneas, el Shibuya 109 (tienda de moda muy icónica de la zona) está justo delante del paso de peatones. Si lo atraviesas, llegarás sin dificultades hasta la estatua.

Si quieres sacarte una foto con la estatua, ten un poco de paciencia, puesto que suele haber gente. Y es que la estatua de Hachiko es el punto de encuentro más popular de la zona. Digamos que viene a ser una especie de Oso y el madroño para los madrileños.

Cuando estés por Shibuya, verás al bueno de Hachiko en versión kawaii por todos lados: en guaguas, en marquesinas, en carteles… Se nota que la gente le sigue teniendo mucho cariño incluso tantos años después de su muerte.

Por cierto, si lo quieres ver de verdad, al Hachiko auténtico, lo puedes hacer en el Museo Nacional de la Naturaleza y la Ciencia, en Ueno. Allí está, disecado y en buen estado de conservación. Nosotros dedicamos nuestra última (y lluviosa) mañana en Tokio a visitar dicho museo sin saber que estaba ahí, y cuando lo vimos nos dio un pequeño disgusto…

Cartel de Hachiko en marquesina de guagua (bus), visto por Shibuya, Tokio